lunes, 8 de junio de 2009


El pasado 29 de mayo mis compañeros y yo tuvimos la oportunidad de ir a la playa de Monte Gordo, en Portugal. Esta excursión tenía algo de especial, y es que allí nos encontraríamos con alumnos portugueses, de la ciudad de Faro, que tienen edades parecidas a las nuestras y que no conocíamos para nada de antes.
He dicho que tuvimos la oportunidad porque no era algo obligatorio, fuimos los que quisimos. Aunque siempre con dudas sobre cómo sería pasar un día con gente con la que no teníamos confianza, nos aventuramos a ver qué tal la experiencia.
A cada alumno español se le asignó uno o dos alumnos portugueses, porque ellos eran más numerosos. En mi caso, fui asignada junto con dos chicos, Miguel Angelo Guerrero Pereira, de diecisiete años, y Mauro Alliseio, de quince. Teníamos que llevarle un regalo a cada uno, junto con una bolsa con información turística de Medina, que previamente fueron preparadas. Además, cada alumno que asistió llevó un plato de comida o postre diferente.
Para hacer el día más ameno, Miguel propuso preparar algunas actividades. Yo participé en dos de ellas, toqué la guitarra y canté y, nos enfrentamos Brenda, Teresa, Dolores y Araceli contra chicas portuguesas en el juego de tirar de la cuerda.
También se jugó al fútbol y los portugueses bailaron y cantaron.


La salida se planeó a las 07:15h., para después pasar por Paterna y recoger a los alumnos de allí. Al principio del trayecto todos estábamos tranquilos y adormilados pero después, Inma y yo, que tocábamos “Noches de Bohemia” juntas, comenzamos a ensayar y la gente se fue animando a cantar con nosotras. Todo eso antes de la parada que hicimos antes de cruzar la frontera. Lo que quedó de camino hasta llegar al merendero que se situaba detrás de la playa lo pasamos cantando y riendo.
Cuando llegamos allí serían sobre las diez de la mañana, hora española, y nuestros compañeros nos estaban esperando ya.

Al principio fue todo muy superficial y cuando nos presentaron los profesores a los portugueses no nos preocupamos demasiado de intimar con ellos. Nos intercambiamos los regalos y las bolsas con información turística, nos preguntamos la edad y pocas cosas más.
Como era de esperar, se formaron grupos. Algunos se fueron a jugar el partido d fútbol, españoles contra portugueses, que finalizó en un empate a tres. Un grupo estuvo bañándose en aquella agua tan fría a diferencia de la que tenemos en las playas de Cádiz y otros se quedaron tumbados en las toallas que, por iniciativa de Miguel, se dispusieron de manera que no se diferenciaran grupos entre nosotros.
La mañana pasó muy rápido y sobre las 13:00h. o algo así volvimos al merendero para situar las mesas donde pondríamos la comida. Como cada alumno había traído un plato de comida diferente, se pusieron a lo largo de varias mesas y cada uno fue picando de lo que se le antojaba, un plan buffet en el que degustamos tanto platos españoles como portugueses, apreciando diferencias y también similitudes en las formas de cocinar.
Todo estuvo buenísimo y cuando llegó la hora de atacar a los postres, hubo que hacer milagros para hacerles hueco. Fue mucha la comida ante la que pudimos elegir, es por eso que alguna sobró.
Ya en el almuerzo algunos grupos fueron dividiéndose e intimando, comenzando futuras amistades.

Cuando se recogió la comida y todo lo relacionado con el almuerzo, volvimos a la playa. Ahí ya vimos que se nos echaba el tiempo encima y que dentro de muy poco tendríamos que volver.
Fue a partir de ese momento cuando ambas partes pusimos de nuestra parte para conocernos mejor. Los portugueses se soltaron un poco más y comenzamos a hablar sobre nuestros gustos y a compartir buenos momentos.
En los últimos momentos nuestras cámaras comenzaron a tener más actividad, al igual que sus dueños.

Nuestro profesor, Miguel, nos había dado una hoja con una serie de preguntas que debían ser contestadas por el compañero correspondiente de cada uno. Yo personalmente esperé hasta el último momento para acercarme a ellos y preguntarles, cosa de lo que me arrepiento ahora.

En mi contra debo de decir que no puse demasiado interés en conocer a los portugueses. Quizá no sea interés la palabra adecuado, es sólo que esperaba a que ellos se acercaran, aunque por dentro deseara muchísimo poder hablarles. Será cosa de timidez, tan común en adolescentes.
En lo poco que pude hablar con ellos supe que todos cursaban un mismo Bachillerato, el de Humanidades. Algunas de las asignaturas que cursan son Historia, Geografía, Inglés, Portugués, Español y Educación Física.


Miguel Angelo, quizá por ser algo más mayor, ya sabía los estudios posteriores que realizaría, Fotografía y Periodismo; mientras que Mauro, como es corriente en muchos adolescentes, no sabía con seguridad qué estudiar.
También conocí sus aficiones: a Mauro le gusta la playa y escuchar música y, a mi otro compañero, Miguel, la lectura, el cine y el fútbol son sus principales aficiones.
Las últimas películas que vieron al ir al cine fueron: “Slumdog Millionarie”, Mauro, y “Ángeles y Demonios”, Miguel. También me confesaron las series que más les apasionan en televisión. “Friends” es una de ellas, según me contó Mauro, que también es muy conocida en España y “Sobrenatural”, que la había oído pero no la conozco. Una serie que le gusta a Miguel es “Seinfeld”, que tuve que buscarla después en Internet para saber cuál era, puesto que desconocía por completo ese nombre.
A ambos les gusta su país, Portugal, y sus paisajes, ya que aseguran que los lugares más bellos que han visto han sido las playas de Portugal y Sagres, un pueblo al lado del Cabo de San Vicente, que también he visitado, por lo que corroboro la afirmación de Mauro.


Varios de mis compañeros tuvieron voluntad para acercarse un poco y les fue más fácil entablar conversación. Yo en la mayoría de los casos me limitaba a escuchar lo que hablaban, a hacerme fotos con ellos y a reírme.

Otros muchos se intercambiaron direcciones de correo para continuar la comunicación. Yo no pedí ninguna ni me la pidieron, pero una vez que estuvimos de vuelta le pedí a mis compañeros que me pasaran las direcciones que tuvieran para poder hablar con ellos por MSN, ya que en persona no había podido ser.
Los españoles usamos como red social Tuenti por excelencia, pero al ser español, muchos de nuestros nuevos amigos no lo conocían. Ellos usan Hi5, que sí que es conocido en España, pero menos. A la vuelta nos encontramos con la sorpresa de que dos chicas se habían creado una cuenta en Tuenti, y algunos de mis compañeros se han creado una en Hi5, y yo, que ya la tenía, busqué a una chica que nos dijo que tenía.

Sin duda alguna, el viaje a la playa de Monte Gordo ha sido, a mi parecer una experiencia inolvidable. Para quién no lo haya sido, lo siento por él, pero, desde luego, será mucho mejor volver con una opinión que no poder opinar porque, simplemente, no conoces cómo pudo ser.
Siempre que uno se aventura a hacer algo a lo que no está acostumbrado, siente miedo, pero también, es siempre al final cuando nos damos cuenta de que ese miedo que sentíamos era minúsculo, y más aún comparado con la experiencia que viviste.
Todo tiene que tener una primera vez, sólo que no todas las primeras veces implican a una persona en el mismo grado. No puede ser lo mismo decidir darle la vuelta al mundo que ir una semana a un camping a las afueras de tu ciudad. En todos los casos, existirá la duda y la situación de desconcierto ante el no saber cómo será aparecerá en nuestras mentes. Hasta que no se vive no se puede opinar y, en mi opinión, aunque hubiese regresado de Monte Gordo en total descontento, no me arrepentiría de mi decisión
Es por eso que, pese a que tuve mis dudas en cuanto a mi asistencia a la excursión, ahora me alegro de haberme arriesgado a hacerlo. Prepararme una canción que nunca antes había tocado y cantarla junto con Inma era lo que más pánico me daba, pero todo salió genial, o de eso tengo el recuerdo. Los posibles fallos que cometiéramos no se notaron demasiado y todos terminamos contentos.

Con este viaje nos damos cuenta de muchas cosas. Entre ellas, y una vez más, voluntad para superar miedos, además de varios contactos de más en el MSN y unos cuantos amigos en Tuenti, con los que esperamos seguir relacionándonos para, si es posible, repetir la experiencia si no en Portugal, en España.

Ha sido un verdadero placer pasar con todos mis compañeros, españoles y portugueses, junto con los profesores, este magnífico día.

No hay comentarios: