lunes, 8 de junio de 2009

Martes, 02-06-09... ¡y Portugal!



¡Hola a todos! Estamoa a lunes 8 de junio, lo que quiere decir que acabamos de dejar la feria (magnífica) atrás... lo que conlleva que ya estamos a punto de acabar el trimestre, y con ello, este curso de 1º de Bachillerato que ha dado para mucho. Con todo ello, ya tan sólo quedan 2 clases de PI este curso.

En esta entrada, podréis encontrar mi redacción sobre lo que dio de sí nuestra excursión a la playa de Monte Gordo en Faro que Miguel nos encargó, así como un pequeño resumen de lo que ocurrió en la pasada clase de PI.

La anterior clase la dedicamos casi únca y exclusivamente a ver las fotos y vídeos de la excursión a Portugal: pudimos ver las presentaciones, fotos de la playa, del grupo de alumnos, de la comida, de los bailes... así como vídeos de los mismos y de las canciones que se cantaron allí. A medida que íbamos viendo ambas cosas las fuimos comentando y echándonos unas risas con las anécdotas ligadas a cada foto o vídeo. Finalmente, comentamos algunas cosas más de la excursión y Miguel nos indicó algunas pasos para hacer la redacción que podéis encontrar abajo.

En el tiempo que quedaba de clase, comenzamos la película "El largo viaje", que cuenta la historia de un joven musulmán que debe llevar a su padre a La Meca, y cómo durante el viaje, ambos vivirán experiencias inolvidables y conocerán profundamente al otro. Esta película servirá como trabajo de recuperación para aquellos que tengan pocos puntos en la asignatura: deberán verla y realizar un trabajo al igual que se hizo con "La lista de Schindler". Para el resto de alumnos es opcional, y en todo caso serviría para subir nota.

Poco más dio de sí la clase del pasado martes, así que ahora, es el turno para contaros que ocurrió el pasado 29 de mayo en Portugal. Dio para mucho como veréis, y espero que lo disfrutéis:


Excursión a Monte Gordo (Faro)

Como ya se sabe, nuestro viaje a Portugal duró unas cuantas horas… pero el tiempo que pasó hasta que finalmente decidimos ir allí y todo lo que tuvimos que hacer para ponernos de acuerdo ocupó algo más que eso, exactamente unas semanas, y es que tuvimos que “discutir”, cambiar de opinión y valorar muchas cosas hasta finalmente decidir hacer el día de convivencia… es lo que tiene ser joven, que muchas veces no se sabe ni lo que se quiere.

Todo el tema del viaje comenzó hace unas semanas: en este 2º trimestre, el tema principal de la asignatura de PI serían los viajes y todo lo relacionado con ello, y que mejor actividad que hacer relacionado con ello con un mismo viaje (algo que en realidad ya se propuso incluso a principio de curso). Para ello, al principio del trimestre estuvimos realizando algunas actividades relacionadas con la preparación de viajes por nuestra cuenta, para ir “calentando marchas”. Tras búsqueda de vuelos, realización de guías turísticas, de folletos… y alguna que otra cosa más, nos tocó abordar nuestro propio viaje. Para ello, lo que hicimos en un principio fue presentar cada uno de los grupos un destino posible para el viaje (que no se escapase de presupuesto ni distancia), que sería de cómo mucho 3 días, exponiendo nuestros motivos sobre por qué queríamos ir a dicho lugar, presentándose como opciones lugares tan variopintos como Málaga, Madrid, Tánger, Lisboa, Salamanca…

Una vez establecidos los lugares, llevamos a cabo una doble votación para escoger el lugar al que ir: quedando como finalistas Tánger, Lisboa y Salamanca, finalmente, se eligió como nuestro destino la ciudad portuguesa de Lisboa… pero la cosa no se quedó ahí, ya que cuando finalmente elegimos el destino, comenzaron a surgir los problemas: ¿realmente merece la pena un viaje a Lisboa para sólo estar 3 días? ¿Cuánto nos contaría? ¿Nos daría tiempo a ponernos en contacto con algún colegio o instituto de allí? Estas fueron sólo algunas de las dudas y preguntas que surgieron, y que hicieron que muchos de nosotros se echasen para atrás a la hora de llevar a cabo el viaje. Así pues, el destino finalista más cercano y que no nos daría tantos problemas (o eso creíamos) a la hora de ir sería Tánger… pero ya se sabe, la cultura y ciudades marroquís se relacionan frecuentemente, por desgracia, con secuestros, robos y toda clase de malos actos y, tras preguntarle a nuestros padres, quedó también descartada. Así pues, nos encontrábamos ante un dilema bastante grande: Lisboa y Salamanca quedaron prácticamente descartadas por lejanía, y Tánger por miedo, así pues… ¿qué hacíamos? ¿Nos quedaríamos finalmente sin viaje por culpa, en gran parte, de nuestra indecisión y poca motivación ante otros destinos?

Dando por hecho de que nos íbamos a quedar sin viaje, Miguel nos animó a que pensásemos en nuevos destinos o en otras opciones, proponiéndonos él dos bastante interesantes: pasar un par de días en Córdoba o pasar un día de convivencia con alumnos portugueses en la playa de Monte Gordo (Faro). Nuestro profesor se puso en contacto con un profesor de Córdoba y con una portuguesa para ver si sería posible y viable la opción del viaje a cada destino, además de para reunirnos con alumnos de cada sitio, y efectivamente, ambos nos dieron el sí. Ahora, quedaba lo “peor”: nuestra decisión. Miguel hizo un sondeo, y como se esperaba, la opción finalmente elegida fue el viaje de un día a la playa de Monte Gordo, al cuál iríamos aproximadamente unos 20-25 alumnos. De una vez por todas, y tras semanas y semanas de indecisión y no saber qué hacer, por fin teníamos un destino final: ahora sólo quedaba programar el viaje.

Como nuestro viaje a Faro se fundamentaría principalmente en la convivencia con los alumnos portugueses, preparamos una serie de cosas para el viaje que permitiría el intercambio de “culturas” y la relación con ellos. Primero, fuimos confeccionando “grupos” para llevar a cabo ciertas actividades que mostrarle a los portugueses, como fueron el grupo de cante y baile de sevillanas (formado por Araceli, Mónica, Dolores y Teresa) o la “selección española de fútbol”, integrada por Paco, José Manuel, Fernando, Pascual y un servidor. Además de esto, a cada uno de nosotros Miguel nos asignó un plato típico de la zona o de nuestras casas (de entre una serie de propuestas) que deberíamos preparara y llevar para la excursión, en dónde se exhibirían y se degustarían tanto los platos de los portugueses como los de nosotros. Por último, y para que los portugueses tuviesen un recuerdo “material” de nuestra visita, se nos fue asignado a cada uno de nosotros uno o dos alumnos portugueses a los cuáles debíamos comprarles un detallito (menudas fueron las caras y expresiones de algunos al ver el alumno que les había tocado…), además de darles una bolsa de turismo de Medina que Miguel nos proporcionó.

Para llevar a cabo todas estas cosas necesitamos también un poco de tiempo… y antes de que nos diésemos cuenta, llegó el viernes 29 de mayo, día de nuestro viaje. Quedamos para coger el autobús a una hora temprana… y tan temprana, que la madre de un servidor ya le estaba dando chillidos a las 6:30 de la mañana… es lo que tiene acordarse de algunas cosas a última hora. Así pues, aproximadamente a las 7:30 de la mañana ya estábamos todos los integrantes del viaje montados en el bus, con unas caras que eran dignas de foto, pero preparándonos poco a poco para un buen día de diversión… que comenzó en el propio autobús: 3 horas de viaje dan para mucho, y sino que nos lo digan a nosotros: charla, música, cante, baile, coros, “noches de bohemia e ilusión”, risas… y todo eso en un espacio bastante reducido, pero en el que nos lo pasamos genial, y las 3 horas de viaje se nos pasaron volando, tanto que ni nos dimos cuenta cuando un cartel nos daba la bienvenida a Portugal y pasábamos la frontera al país luso.

15 minutos más tarde, nos encontrábamos justo enfrente de dónde nos estaban esperando nuestros compañeros portugueses, y las reacción fueron de todo tipo: risas, decepciones, gritos, cuchicheos y todo lo que provoca ver con quién íbamos a pasar el día… somos así de expresivos, hay que reconocerlo. Así pues, nos bajamos del bus, cogimos nuestras maletas con todos los artilugios para el día y ahí que fuimos a la aventura… muy avergonzados, eso sí, ya que tras soltar las maletas ninguno nos atrevíamos a separarnos mucho de nuestro grupo. Para romper el hielo y cómo estaba planeado, nos reunimos por un lado los alumnos españoles y por otro los portugueses, e Isabel (la profesora portuguesa) fue nombrando a las parejas formadas por alumnos portugueses y españoles, para que se intercambiasen los regalos y se dirigiesen dando un paseo a la playa… y como no, hubo momentos de vergüenza, risas y de no saber qué hacer por el “corte”. Finalmente, llegó mi turno y pude conocer en persona a mis dos “compañeras”, Soraia y Debora, bastante distintas una de la otra, como ya explicaré más adelante. Una vez hecha la foto con ellas (que fue un poco ridícula debido a mi torpeza), nos dirigimos juntos a la playa… en un viaje algo frío, algo normal ya que acabábamos de conocernos y no sabíamos que preguntar. Yo por mi parte intenté hacer bastante preguntas y conocer algo más de ellas, pero por lo que vi, ambas eran bastante tímidas y respondían simplemente con monosílabos o mostrando una sonrisa… como digo, era lo normal, ya que yo también estaba algo nervioso y cortado.

Finalmente, todas las parejas llegamos a la playa, y una vez allí, ocurrió lo que se esperaba que ocurriese: los alumnos portugueses se reunieron por un lado y los españoles por otro… aún quedaba bastante día para entablar conversación y amistad con ellos. Después de unos minutos de relax en la playa y de “tantear el terreno”, volvimos al merendero para recoger nuestras cosas y llevarlas a la playa para instalarnos allí, aprovechando el viaje para compartir opinión con nuestros compañeros sobre cómo le había ido antes, siendo la conclusión general la misma: la vergüenza se dejaba notar. Como he comentado, recogimos nuestras cosas y nos dirigimos de nuevo a la playa, dónde las colocamos y pusimos las sombrillas, toallas, etc; quedando claramente diferenciada cuál era la zona portuguesa y cuál era la española.

A continuación, y para conseguir un poco de acercamiento, nos preparamos para disputar el partido de fútbol-playa entre portugueses y españoles, y finalmente, antes de comenzar el partido usamos uno de los temas de conversación “comodín” para entablar conversación con los portugueses: el fútbol. Por mi parte, pude descubrir que a algunos como Joao les encantaba Messi, o que otros seguían la Liga española, sobre todo al Madrid y al Valencia, además de la portuguesa. Después de un pequeño rato de charla y presentaciones, comenzamos el partido, en el cuál hubo muchas caída, regates, goles y sobre todo, cansancio y esfuerzo… tanto que algunos como yo, nos dejamos la piel en el campo (literalmente hablando). Al final, no pudimos ganar, pero tampoco perder, ya que quedamos 3-3… ¡de aquí a la selección nacional!

Tras el partido de fútbol y estando totalmente rendidos, lo único que nos apetecía era un buen baño, y que mejor que darnos un chapuzón teniendo la playa delante… en la cuál te podías quedar como un cubito de hielo. Pasado el frío inicial, un grupo de españoles nos pusimos a hacer tonterías como ahogadillas para divertirnos, mientras que por su parte, los portugueses hacían lo mismo por el suyo… ¿y por qué no hacer la misma cosa juntos? Miguel hizo de mediador entre nosotros, y el primer afectado fui yo, ya que entre él y Miguel (si mal no recuerdo), por poco consiguen meterme la cabeza bajo agua. Roto el hielo, ya sólo quedaba seguir el juego, así que me lancé hacia una portuguesa, mi compañera Débora, a la cuál sí que conseguí introducirla en el agua, no sin esfuerzo antes. Nos reímos mucho, y tras ello, empezamos a acercarnos un poco más a ello, en forma de fotos (con una curiosa cámara acuática) y alguna que otra risa.

Una vez refrescados y con algo menos de calor, nos tumbamos un rato a tomar el sol, tras lo cual nos desplazamos de nuevo hacia el merendero, en el cuál íbamos a llevar a cabo la comida, la degustación de platos españoles y portugueses. Entre unos cuántos, montamos unas cuantas mesas y repartimos platos, vasos, tenedores y cuchillos, y preparamos las fiambreras con los platos, que iban desde los típicos españoles como la tortilla de patatas o el picadillo, hasta algunos portugueses como un pastel de carne o una especie de ensalada de pasta bastante curiosa. Y allí que fuimos, a ponernos como el quico. En un principio, y siguiendo la tónica habitual del día, los españoles sólo probamos los platos españoles, y los portugueses solamente los portugueses, aunque finalmente todos probamos la gran mayoría, quedando bastante hartos (yo por lo menos), y sobrando bastante comida (y eso que había postres incluso).

Después de la comida, algunos de nosotros intentamos volver a entablar conversación con algunos alumnos portugueses, y nos acercamos hacia un par de alumnas portuguesas, con las cuáles hablamos un poco y nos echamos algunas risas intentando entendernos, aunque la cosa no fuese muy fluida… poco a poco se iba consiguiendo el acercamiento, volviéndonos a echar algunas fotos con Claudia y más portuguesas de las que no recuerdo el nombre ahora.



Más descansados y menos hambrientos, Miguel nos dijo que nos preparásemos, ya que era el turno de las actuaciones musicales… esperábamos que los ensayos en el autobús de última hora dieran su fruto. Primero, actuaron los alumnos portugueses bailando un baile típico de Portugal, bastante parecido a la Jota española, que con algo de esfuerzo y a pesar de algunos fallos, a mí personalmente me gustó mucho. Tras ellos, nos tocó el turno a nosotros, y nos colocamos para cantar las dos canciones que habíamos preparado: “Noches de bohemia e ilusión” y “Manolito huevo frito”, esta última acompañado de una exhibición del baile típico andaluz, las sevillanas, llevado a cabo por Araceli, Mónica, Teresa y Dolores. Ambos nos salieron bastante bien, algunos con mejor voz que otros, pero en general, y en mi opinión, le dimos bastante “caña” a los portugueses en este tema. Ya que nos habíamos picado un poco, ellos, para resarcirse, intentaron llevar a cabo un baile improvisado entre unos cuántos, pero no fue muy allá… ¡hay que preparárselo mejor! Una vez cogido el tono, todos nos animamos, e incluso cantamos en inglés; en concreto Rocío, que tocó con su guitarra y cantó “Zombie”, y como respuesta, Claudia, una de las alumnas portuguesas cantó “Umbrella”; ambas actuaciones estuvieron genial (aunque yo barro para casa).



Una vez llevadas a cabo las actuaciones, pasamos a usar algo más la destreza física, ya que llevamos a cabo el juego de tirar de la cuerda. Primero, jugamos una mezcla entre chicos y chicas (equipo español contra el equipo portugués), y fueron ellos los que nos ganaron… pero después, tocó el turno de chicas españolas (Brenda, Rocío, Dolores, Teresa y Araceli) contra chicas portuguesas, y ahí sí que nuestras compañeras demostraron su fuerza y consiguieron vencer a las portuguesas.

Terminados los bailes y juegos, recogimos todas las mesas y las comidas y volvimos a dirigirnos hacia la playa para pasar las últimas horas del día y ver si finalmente, conseguíamos entablar más amistad con los portugueses. Una vez estuvimos allí, volvimos a colocar todos nuestros enseres y después de unas cuantas vueltas, baños e indecisiones, finalmente pudimos hablar con algunos portugueses y entablar una pequeña amistad, además de echarnos una gran cantidad de fotos. Yo por mi parte estuve hablando un rato con Milene, una chica bastante simpática y finalmente conseguí sonsacarle alguna palabra a Soraia, mi compañera, que era bastante tímida y con la que estuve riéndome un buen rato. Además, al final, con el pretexto de llevar a cabo la encuesta que expondré a continuación, algunos españoles y portugueses (sobre todo alumnas, como Débora o Dania) formamos un corrillo y estuvimos riéndonos y haciendo bromas con cómo se decían ciertas palabras en español y portugués, y la pronunciación de esta, intercambiándonos incluso emails al final.

Como he comentado, Miguel nos proporcionó un papel con una serie de preguntas que debíamos realizarle a nuestras compañeras, que son las siguientes:



Encuesta Nº 1


- Nombre y apellidos: Soraia Ascensio Monteiro
- Edad: 15
- Lugar donde vive: Faro
- Asignaturas que tiene este curso: Geografía, español, inglés, economía
- Estudios que hará después de Secundaria: Psicología
- Aficiones: Salir con los amigos, ir al cine, ir de compras
- Deportes que practica: Ninguno
- Últimas películas que ha visto: “Hable con ella”, de Almodóvar
- Series de televisión favoritas: “Embrujadas”
- Lugar más bonito que ha visitado: París
- Otros datos: chica bastante tímida, y poco extrovertida, aunque una vez que se abre, es bastante simpática y se ríe mucho.



Encuesta Nº 2


- Nombre y apellidos: Débora Cravo
- Edad: 17
- Lugar donde vive: Faro
- Asignaturas que tiene este curso: Geografía, español, inglés
- Estudios que hará después de Secundaria: Psicología
- Aficiones: Salir con los amigos, ir al cine, escuchar música, ir a la playa
- Deportes que practica: Natación
- Últimas películas que ha visto: “Crepúsculo”
- Series de televisión favoritas: “Anatomía de Grey”
- Lugar más bonito que ha visitado: Benidorm
- Otros datos: bastante simpática y graciosa, aunque le cuesta abrirse de su grupo de amigos, además de algo irónica.



Y como ya esperábamos todos y se preveía, justo cuando estábamos “empezando” a relacionarnos con los portugueses, fue justo cuando llegó la hora en la que debíamos marcharnos… Miguel ya nos lo avisó, y así que fue. Así pues, por mi parte con bastante pena, nos hicimos la foto final de grupo, recogimos nuestras cosas y nos despedimos de nuestros compañeros portugueses, con la sensación de que nos quedaban muchas cosas por descubrir y hablar con ellos. Nos montamos de nuevo en el autobús, todos rendidos y más que cansados, y las 3 horas del viaje de vuelta las hicimos hablando, comentando y viendo las fotos del día, discutiendo todo lo que había dado de sí y recordando algunos momentos de un día que para muchos de nosotros será más que inolvidable.

Pero ahí no se acabó la cosa, ya que en los días posteriores al viaje, volvimos a comentar cómo había ido todo, y en la clase de PI estuvimos repasando las fotos y mejores momentos del viaje, así como algunas anécdotas (como la de nuestro compañero Paco) y momentos graciosos. Además, como ya he dicho, algunas compañeras portuguesas nos dieron su email y en estos últimos días, algunas de nosotros hemos podido hablar con ellas y entablar algo más de amistad, como con Milene por ejemplo (a la cuál le hemos explicado incluso como hacerse un Tuenti, cosa que ha hecho también Marcela), y yo por mi parte, espero poder seguir manteniendo la relación con ellos.

Como veis, un día que en realidad han sido muchos días, y que nos ha permitido vivir una experiencia más que inolvidable: risas, baños, juegos, bailes, cantes… y sobre todo, la oportunidad de haber podido pasar un día con unos excelente alumnos, unos más reacios a hablar que otros con los cuáles, a pesar de que fue al final cuándo empezamos a relacionarnos, he disfrutado como hacía tiempo que no lo hacía… y como no, con los compañeros de mi clase, que sinceramente, son lo mejor que hay… ¡no los cambio por nada!

¿Alguien se apunta a una nueva visita a Faro este verano? ;)

No dejéis de visitarnos, la próxima semana, más ;)

¡Un saludo!

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